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Coplillas abuela María

Como anuncia la presentación de este blog, he vivido en cortijos cuando era pequeña, por lo que los medios de entretenimiento eran bastante diferentes. No es que no hubiera interenet es que no había ni tele. Así que las noches se pasaban jugando a juegos de mesa, las cartas o al carro, que es como mi padre llama al juego del molino (similar al tres en raya pero con 9 fichas). Acompañados de chips caseros que mi madre compraba los viernes en el baratillo y nos los comíamos recién fritos.
Juego del molino, tallado en madera por mi marido Ignacio.
La que siempre nos acompañaba era la radio. Recuerdo las noches cuando mi padre escuchaba a Carlos Herrera; y los sábados por las mañanas que oíamos un programa de radio que había de Teresa Rabal, con su mítica canción Veo veo. (si pincháis sobre el texo podéis verlo). Con mi hermana Eva, como os podéis imaginar, jugaba a las muñecas, la cocinita, a dibujar, subirnos a los árboles... Con mis primos al escondite, a la pelota o a los coches. Y son inolvidables las navidades en casa de tita Paqui jugando al tozudo o al bingo. Es una nostalgia muy grande, es una pena dejar de ser niño, siempre jugando y sin preocupaciones, tanto que en mi casa hemos puesto un rincocito de la EGB con parte de nuestros juguetes preferidos.
La generación de mis padres apenas tuvieron juguetes ni tiempo de jugar porque trabajaron desde chicos. Mi madre cuenta que cuando era pequeña estaban asfaltando la carretera, así que cogían restos de alquitran se lo pegaban en los zapatos y se hacían unos tacones.  Me cuenta que jugaban "al escondite, al haya, al tejo, al elástico y en casa  a las cartas, a los juegos reunidos geyper, a tres en raya... El haya se ponía un niño de pie contra una pared apoyado y otro se agachaba y metía la cabeza entre sus piernas y se quedaba ahícomo si fuera un caballo y los demás se tenían que montar encima, a ver cuántos cabían y no se caía el agachado. Los demás saltaban como el potro, a ver quién llegaba más lejos. Y el tejo es pintando en el suelo unos rectángulos con tiza y poner números e ir deslizando una piedra a la pata coja.".
Niños jugando al haya, fuente facebook
Por último, mi abuela materna, María, cantaba coplillas mientras hacía punto, cocinaba... y era una costumbre de las mujeres en general mientras trabajaban. Aquí os dejo un precioso audio donde la podéis oir (prestad atención porque es del año 1983 aproximadamente, y la calidad no es muy buena). Os dejo asimismo el texto para poder seguirla (trabajazo de transcripción de la prima Mª Ángeles y tito Joaquín, aprovecho para dar también las gracias a la prima Patri Pérez por digitalizarlo). Espero que las disfrutéis.  Dale al play.


COPLAS DE TRILLAR
cantadas por María Subires Subires

Una paloma bajó
al arroyuelo a beber
por no mojarse la cola
levantó el vuelo y se fue,
que paloma tan señora.

Una paloma blanca y otra amarilla
se han metido en el techo
las picarillas.

La paloma mensajera,
que recorre el mundo entero
del cuello le amarra un false
y cuando la mandas lo lleva.

La yegüa de la mano
tiene un potrito
ni come ni bebe
y está gordito.

Un fajero de cinco mulos
tres y dos son del amo
y los demás tuyos.

De tu puerta a la mía
corre un lagarto,
toma esta cinta verde
y échale un lazo.

Con esa mata de pelo
que lleva la bailadora
ella se viste con ella
y a todo el mundo enamora.

Quédate serrana,
zapatéate con garbo
que la gente de la fiesta
todo lo están preparando.

Esos dos que están bailando
que parejita los dos
si yo fuera padre cura
les echaba la bendición.

En el bajo del vestió
tiene esa niña una estrella
con un letrero que dice
viva quien baile con ella.

Todos se cantan a solas
y a ti no te canta nadie
tienes el mejor castigo
en la falda de tu calle.

Todos los buenos cantores
se arriman al violín
y yo como no lo soy
ná más me ajunto a ti.
....
Olé, olé y olé, te echamos de menos.

Comentarios

  1. Que bonito te ha quedado prima! Nos queda un recuerdo para toda la vida y las siguientes generaciones.
    Gracias por dedicarte y ocuparte para que la historia de nuestra familia no se pierda.

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