Muchas de las fincas de Andalucía están dedicadas al cultivo extensivo de árboles de secano como el olivo y el almendro. Pero todos los árboles no crecen igual en todas las zonas y de ello se trata de aprender cómo cuidarlos, y para ello he recurrido al abuelo Manolo a la hora de sembrar nuestros árboles frutales en la finca Churripa Mancera. Hay varias opciones:
Árboles de vivero: Hemos sembrado un naranjo, limonero, mandarino, kaki, aguacate, manzano, cerezo, melocotonero, nogal, y ciruelo. Sus consejos han sido que escogiéramos los más pequeños posible porque sino las raíces están muy liadas dentro del tiesto y es difícil que crezcan. Además, que el injerto esté alto para que no se entierre.
Por esquejes o estacas (rama nueva y verde, aún sin brotar). Se golpea el extremo y se entierra directamente en la tierra, tras lo cual se riega, se apelmaza la tierra y a esperar. Así hemos sembardo un moral, un granao y varias higueras. Debe realizarse al principio de la primavera y dicen que al atardecer.
Árboles de vivero: Hemos sembrado un naranjo, limonero, mandarino, kaki, aguacate, manzano, cerezo, melocotonero, nogal, y ciruelo. Sus consejos han sido que escogiéramos los más pequeños posible porque sino las raíces están muy liadas dentro del tiesto y es difícil que crezcan. Además, que el injerto esté alto para que no se entierre.
Por esquejes o estacas (rama nueva y verde, aún sin brotar). Se golpea el extremo y se entierra directamente en la tierra, tras lo cual se riega, se apelmaza la tierra y a esperar. Así hemos sembardo un moral, un granao y varias higueras. Debe realizarse al principio de la primavera y dicen que al atardecer.
Mi abuelo Manolo sembrando higueras en la finca, 24/02/19.
Por injertos así se aprovecha que el árbol ya es grande, tiene raíces profundas y está alto. Por ejemplo, un naranjo en un limón o viceversa, o un ciruelo en almendro. Asimismo, se puede hacer en una rama nueva de un olivo, tras podar el tronco principal ya viejo y/o dañado (enmocharlo). Otro caso es el membrillero que suele emplearse para injertar el peral.
Ejemplo de naranjo injertado en limonero en Acequia Churripa, nuestra casa
La época ideal es a principios de la primavera porque la corteza debe estar verde, cuando el cámbium (estrato celular de las plantas leñosas, responsable del engrosamiento de tallos y raíces) tiene actividad. Para facilitar que se despegue mejor conviene regar un par de días antes de practicar el injerto. Por el contrario, una vez injertado hay que reducir el riego para evitar un aumento excesivo de savia, el cual dificulte el prendimiento del injerto por pudrición de las heridas.
Existen dos tipos principales de injertos. El injero de estampilla o librillo consiste en la separación de la corteza del árbol a injertar para introducir una porción de corteza con una yema (brote nuevo) del árbol que quieres injertar. Evitar tocar con las manos las partes tiernas. Se moja con saliva y se une introduce el escudete o yema en la incisión, lo amarramos, antiguamente con cuerda y había que ir aflojandolo cada poco tiempo, actualmente hay materiales elásticos.
El otro tipo es el injerto de estaca o astilla. En primer lugar cortamos la rama o tronco a injertar por la altura deseada. Se hace una raja longitudinal de unos 5-10 cm. A la vez la estaca o púa a injertar se pela en forma de cuña, untar saliva y se mete dentro del corte anterior. Igual que el anterior es imprescindible que el cámbium de ambas plantas se toque y atarlo.
Por último, como curiosidad, mencionar la reproducción de plantas por estolones. Son tallos rastreros que cuando son muy largos y tocan el suelo generan raíces nuevas y tallos verticales. Por ejemplo, es el caso de las fresas o la hierbabuena. Si lo hace el hombre de forma artificial, se llama acodar. Meter debajo de tierra el vástago o tallo doblado de una planta sin separarlo del tronco o tallo principal, dejando fuera la extremidad o cogollo de aquel para que eche raíces.
Por último, como curiosidad, mencionar la reproducción de plantas por estolones. Son tallos rastreros que cuando son muy largos y tocan el suelo generan raíces nuevas y tallos verticales. Por ejemplo, es el caso de las fresas o la hierbabuena. Si lo hace el hombre de forma artificial, se llama acodar. Meter debajo de tierra el vástago o tallo doblado de una planta sin separarlo del tronco o tallo principal, dejando fuera la extremidad o cogollo de aquel para que eche raíces.




Comentarios
Publicar un comentario