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Esparto

El esparto son las hojas que provienen de la Atocha o Espartera, una planta conocida y utilizada por el hombre para hacer toda clase de útiles para el agricultor y el ganadero desde la antigüedad. Era muy valorado por su alta resistencia y duración. Existe constancia ya en la prehistoria , prueba de ello es que se han encontrado restos de alfombras. Los fenicios y los púnicos lo comercializaron por todo el Mediterráneo. Sin olvidar, las alpargatas de esparto de los romanos. Como curiosidad, en nuestro país fue comercializado, entre otros, por los carthagineses (de ahí deriva el nombre de Campus Spartarius para la comarca de Cartagena, Murcia).

Sus tallos se arrancan cuando la planta está verde, estos hilos trenzados o tejidos serán la base de los aparejos del esparto. Trenzados son las llamadas tomizas o soguillas; y tejidos forman tiras anchas, las pleitas (de cinco ramales). La pleita se cosía normalmente con tomizas, y se reforzaban con tomizas más gruesas los “tomizones”, que luego se van cortando y uniendo con cuerda según el diseño.

En Ronda había una espartería en la calle Lauria regentada por el bisabuelo de Igna, Francisco, "El Churripa".  La siguiente generación siguió el oficio como muestra la fotografía.

De izquierda a derecha, un trabajador, el abuelo de Igna: Salvador, otro trabajador, su tío-abuelo: Pepe, un amigo, y su tío-abuelo: Curro. El bebé es su tío Cristóbal. 1960.

La recogida  a mano la hacían en Campillos, por la zona donde está actualmente el cementerio, entre junio y diciembre. Seguidamente el esparto se sumerge en balsas de agua para que la fibra se ablande (la familia aprovechaba una de las lagunas menos conocidas de Campillos). Pasadas dos semanas se recogían y se tendían para su secado. Tras lo cual, se sometía a una maja (aplastamiento a base de golpes) con una maza de madera para desprender la parte leñosa, que así se parte y se ablanda. Tras separar la parte leñosa de los hilos. Algunos aretesanos después hacían el hilao, que consiste en una rueda de madera movida manualmente. Tenían un gran volumen de pedidos, por ello, las pleitas las compraban directamente a los pueblos vecinos, donde todos se dedican al esparto Cartajima, Igualeja y Parauta.
Herramientas que conserva la madrina de Igna, Ana, hija de su tío abuelo Pepe, en la fotografía de la derecha, 1981-1982.

Vendían cestos, capachos, zurrones, alforjas, serones, esteras, espuertas, hondas, etc.  Era la única de la zona y tan famosa, que hasta realizaron todo el material de esparto que aparece en la película de Tulio Demicheli de 1959 "Carmen, la de Ronda", con Sara Montiel y Jorge Mistral. Además,  en aquella época, en Málaga capital desde los paseos marítimos hasta la orilla de la playa se usaban esteras de esparto, todas hechas por la familia.


Mi hermano Juan Pedro con zurrón y botella aislada con esparto, con 2-3 años, 2004-2005
Cabeza de "macho" cabrío y burro de esparto, mis reyes de 2019
Abuelo Manolo "Pelos blancos" con corbata de palma en mi boda, 20/04/2013
Su tío-abuelo: Pepe cosiendo una estera para la playa, año aprox. 1998-2000.


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