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Cangrejos de río

El cangrejo de río es autóctono de Andalucía, habita ríos y pantanos, es decir, agua dulce y fría. A pesar de que ponen alrededor de 100 huevos y pueden vivir hasta 10 años, actualmente están en peligro de extinción.  En 2017 la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio tenía localizada 96 poblaciones en las provincia de Granada y Córdoba. La introducción en la década de los ochenta de dos especies americanas, el cangrejo señal  y el cangrejo rojo, es la causa de su extinción, ambas portadoras de un hongo, la afanomicosis, mortal para nuestros cangrejos.
Igna en brazos de su abuelo Salvador, "El churripa" 1989
Cangrejo de río en peligro de extinción, fuente internet.
El abuelo de Igna, Salvador, "El Churripa" y el padre de Igna, José, solían salir a coger cangrejos al río de Cuevas del Becerro, al arroyo del llano la cruz, en la carretera Ronda-Sevilla; y en la toma, a un kilómetro aproximadamente de la ciudad soñada.  El abuelo también salía con su amigo el pescadero. Antiguamente el abuelo recorría toda esa distancia andando. Por suerte cuando le acompañaba mi suegro iban en coche.  Su hija Ana, mi suegra, cuenta que cuando se iban de "servicio" a otros pueblos más lejanos se tiraba varios días fuera durmiendo en cortijos. Las horas buenas para pescar eran una hora antes de salir el sol, y una hora después de ponerse. Usaban herramientas construidas por ellos mismos: aros de alambre, donde ensartaban una lombriz, atado a una cuerda y una caña, y una red con forma de cono. Los cangrejos se enganchaban al aro con las pinzas, lo sacaban lentamente del agua y le ponían debajo un cesto, él lo llamaba "casibana" con otra cuerda y otra caña y caían ahí. (ver foto).
Charco la olla, río Turón, 2020.
Para poder pescar había que solicitar una licencia de pesca en el antiguo edificio negro en Málaga, la veda era desde el primer domingo de julio al último de septiembre. El tamaño mínimo para cogerlos era de 8 cm., como el dedo índice aproximadamente, pero había mucho más grandes, y lo permitido eran 20 docenas máximo por persona. Los que cogían de más, hasta dos sacos, o los que no llegaban a la talla mínima los iba escondiendo entre los matorrales para que no los viese la guardia civil. Los vendían al bar Jerez, justo enfrente de la plaza de toros de Ronda, y en el bar los patios, donde mis suegros celebraron su boda, al final de la calle la bola.  Ellos los comían cocidos con una guindilla. En algunos bares de la ciudad era típico hacerlos con tomate.
Igna recuerda que al llegar a casa los ponían todos en el fregadero, e intentaba cogerlos con su hermana Helena. "Dolía mucho cuando se te enganchaban en el dedo" afirma. Mi suegra dice que su padre siempre le regañaba "no los cojas por la pinza, tienes que cogerlos por la cabeza".
Igna con su padre, un día de campo de 1984
El abuelo Churripa era tan buen pescador que era famoso, un médico de Castilla que trabajaba en Málaga fue a Ronda preguntando por "el mejor pescador de cangrejos". Fueron juntos a pescar, el señor pescaba con retel (red sujeta a un aro en forma de bolsa) y quedó maravillado con la técnica del Churripa, "hicieron muy buena pesquería".

Igna nunca fue de pesca con ellos, lo único que recuerda que su padre ha pescado fue un barbo en el río de Jimera de Líbar. Aunque no lo pescó exactamente, mi suegro compró una caña muy buena para ir a pescar al río, estuvo mucho rato y no picaban; así que desesperado sacó su escopeta de plomillos y lo cazó, que no lo pescó, jejeje.

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